miércoles, 14 de mayo de 2008

El secreto de la Dama enjaulada



Inés de Alhama nos comenta que Víctor Mora, el novelista que es muy conocido entre los que somos aficionados al cómic por haber sido el guionista que creó al personaje El Capitán Trueno y la gran mayoría de sus aventuras, ha lanzado una nueva de novela, las pertenecientes a la saga protagonizada por Corazón de Hierro. De lectura fluida y emocionante, los libros de Víctor Mora de esta saga resultan muy recomendables para los jóvenes y para quienes desean incorporarse a la lectura. Por el momento han aparecido dos títulos: El secreto de la dama enjaulada, que ha inaugurado la colección a la que pertenecen, Nautilus, dentro del sello Destino y el Ogro de los Cárpatos. En ambos los almogávares ocupan su espacio protagonista.

En un tiempo lejano y lleno de aventuras, el soldado almogávar Bernando de la Bellasuerte, apodado Corazón de Hierro, intenta regresar a su tierra natal. En su camino se enamora de una misteriosa dama húngara, prisionera de unos crueles mongoles. Al afrontar las fuerzas del mal, Bernardo dará muestra de su coraje, pero el destino le depara sorpresas, no siempre agradables, al cruzarse en su camino el Gran Khan.

domingo, 11 de mayo de 2008

Miles Seculi




Miles Seculi es una asociación de recreación medieval sin animo de lucro, con sede en Calatayud, que opera en la provincia de Zaragoza y circunstancialmente fuera de sus fronteras.

Formada por un grupo de jóvenes estudiantes en el año 2007, la asociación a funcionado desde el principio con total parsimonia, ofreciendo al publico la posibilidad de vivir por unas horas en el siglo XII.

En sus inicios la compañía se ocupado de amenizar los espectáculos en los que a participado gracias a su empeño, trabajo y sobre todo, gracias a la ilusión que desde el primer día todos los socios volcaron en el proyecto.

Actualmente la compañía se ocupa de participar en espectáculos tan importantes como las Alfonsadas, festival medieval calatayubíe, que pese a ser de reciente aparición ya seduce al turismo y a los recreacionista por igual.

Cada dia que pasa, la asociacion crece y adquiere experiencia, para poder seguir ofreciendo un espectaculo, cada vez mas ameno y divertido, a la vez que fiel a la historia.

Animate a entrar en el Medievo de la mano de Miles Seculi y descubre tu pericia con las armas, aprende como vivian en el s.XII, los usos y costumbres, pero sobre todo, ¡ven a divertirte con nosotros!

Los almogávares de Alcoy


Este ha sido un maravilloso obsequio que nos han enviado nuestros hermanos de la "Fila Almogávares" de Alcoy. Me ha dejado impresionado por su calidad y objetividad. Es una pedazo obra escrita por la mano de Jose Jorge Aura. Si alguien pensaba que sobre nuestros antepasados estaba todo escrito, basta leer los primeros capítulos de este ensayo para darse cuenta de todo lo que queda por decir y decubrir. Me alegra enormente que precisamente haya surgido el proyecto dentro del ámbito de la Fiesta de Moros y cristianos. El libro es de lectura ágil y amena, a la que acompaña un cromatismo supervisual (tiene una colección tremenda de fotos, cuadros, estampas ¡y hasta cromos! ¡de almogávares!)
La recomendamos.
Explicación contraportada: La Fila Almogávares de Alcoy, con motivo de la designación de Jacobo y Victor Cerdá Bataller como San Jordiet de 2008, figura principal en el desarrollo de las Fiestas de la localidad de Alcoy, y siendo la primera ocasión que tienen de representarlo, ha querido editar este libro que muestra la trayectoria completa de los almogávares, a los que pretenden homenajear al mismo tiempo con la divulgación de su historia. Estos aguerridos almogávares nacieron de las exigentes y escabrosas montañas de la Corona de Aragón y que, reclutados por el rey Jaume I, conquistaron las tierras valencianas, de las que surgió el nuevo Reino de Valencia y que incluye la fundación de la ciudad de Alcoy.

Puedes realizar tu pedido directamente a la siguiente dirección:
jj@borrasdealgodon.com

sábado, 3 de mayo de 2008

Arte Legendario

Son muchas cosas las que se pueden decir de Legendary ARTWORKS. Pero este es un ejemplo de que unas imágenes, valen más que mil palabras

viernes, 29 de febrero de 2008

video de los almogávares de Teruel

Gracias legendary

miércoles, 20 de febrero de 2008

Les rubitos

¿Quién había dicho que los almogávares no teníamos suficiente sensibilidad para ejercer de Juglares?


Para más información de sus andanzas:

lunes, 21 de enero de 2008

Almogávares Teruel


martes, 11 de diciembre de 2007

- aniversario

Hoy hace dos años que nació en foro de los almogávares.
ALMOGAVARES DE EUROPA
Somos jóvenes


http://www.almogavares.ief.st

lunes, 10 de diciembre de 2007

- La Batalla del Pinar de Tévar

Muchas gracias a la Televisión de Aragón por haber contado con los Almogávares de Teruel para la producción de este capítulo. En resumen, toda una experiencia. Nos sacan en el capítulo de la batallita entre Ramón Berenguer y el Cid Campeador. Formidable jornada. Mejor acompañados imposible, un saludo a los otros grupos recreacionistas con los que hemos compartido jornada y campo de batalla: a los Trebuchetarius y los caballeros Hospitalarios de Teruel.

Os comento lo que os conté en nuestro foro:
No hemos rodado una película, sino un capítulo para una serie documental de la Televisión de Aragón. En ella recreamos la batalla del pinar de Tévar, mejor dicho, la Leyenda del Pinar de Tévar, pues no hay documentos de la época que lo atestigüen, los documentos, como en tantos otros casos de nuestra historia medieval, son posteriores a los hechos. Y a los hechos voy: Yo aquí no sé quién era más mercenario. Pues el paladín de la cristiandad peninsular, el Cid, en aquellos años se había alquilado al señor musulmán de Zaragoza, y andaba combatiendo precisamente contra cristianos (precisamente aragoneses). Lo primero que hay que tener en cuenta (que por eso nos han llamado) es que la batalla del Pinar de Tevar acaeció en Teruel, y los almogávares de nuestro grupo iban precisamente en el bando del Conde Ramón Berenguer de Barcelona. Este enfrentamiento tiene su inicio cuando El Cid entra en el actual Aragón por el valle del Jalón, atravesando las localidades de Ariza, Cetina, Alhama, Bubierca y Ateca, instalándose en un otero que domina el Jalón, frente a la localidad musulmana de Alcocer, que en la actualidad es un despoblado entre Ateca y Terrer. En el cerro conocido cono Torrecid, Rodrigo Díaz de Vivar instaló un campamento, que se descubrió en 1986, y desde el cual conquistó Alcocer. El Cid continuó por Terrer y Calatayud hasta Daroca, y de allí marchó al alto valle del Jiloca, instalándose en un alto cerro, el de San Esteban, en la localidad de El Poyo del Cid. En la cima del cerro todavía quedan restos, al igual que en el Otero del Cid, de la construcción de los castellanos para defenderse en un medio hostil. Los guerreros del Cid, ya en el Poyo, realizaron una serie de escaramuzas en busca de botín por las tierras próximas, todas ellas en manos de los musulmanes. Realizarán algaradas contra los musumanes de Cella, Teruel y Molina, recorriendo además las tierras de Huesa del Común, citada en el Cantar erróneamente como Huesca, Monforte de Moyuela, citada como Monzón, o Alcañiz de la Huerva, un despoblado de la comarca de Cariñena, en el curso del río Huerva, que se ha confundido con el Alcañiz del Bajo Aragón. Después de permanecer algunas semanas en el Poyo, el Cid y sus mesnadas se trasladan al puerto de Alucat (de Olocau) en la actual provincia de Castellón, y para otros la zona de la laguna de Gallocanta, entre las provincias de Zaragoza y Teruel. El Cid derrotó a las tropas del conde de Barcelona Ramón Berenguer en una batalla que tiene lugar en el pinar de Tévar en Teruel, en donde cayó prisionero el propio conde. Ramón Berenguer, una vez prisionero inició una huelga de hambre hasta que el Cid decidió devolverle la libertad. Pero se quedó como botín de guerra la espada del Conde, la archifamosa TIzona (algún dia os hablaré más de ella) .
Un arma con connotaciónes mágicas que años más tarde, y de mano de la Orden del Temple, pasaría a manos del Jaime I el Conquistador (los que hayáis leido la Promesa del almogávar ya sabéis de qué os hablo) Pero a lo que vamos. Establecido ya firmemente en Valencia, Rodrigo se alió con Pedro I de Aragón y con Ramón Berenguer III de Barcelona con el propósito de frenar conjuntamente el empuje almorávide. Las alianzas militares se reforzaron además con vínculos matrimoniales. La hija del Cid, María, se casó con el conde de Barcelona y su otra hija Cristina con el infante Ramiro de Navarra. Cuando sus hijas se casaron el Cid regaló a sus yernos dos espadas como símbolo de aceptación en la familia. La espada Tizona y la espada Colada. Coñe, siempre acabo hablando de esta espada
ESTE CAPÍTULO SE EMITIRA EL 12 DE fEBRERO EN LA SERIE "ARAGÓN LEGENDARIO"
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sábado, 8 de diciembre de 2007

- TREBUCHETARIUS


La Asociación Cultural Trebuchetarius de la Bodas de Isabel, es una Asociación dedicada al estudio y divulgación de las técnicas y máquinas de asedio empleadas en la Edad Media. El Trebuchet es una máquina de asedio medieval que deriva de la antigua honda. Funciona con una palanca elevada y un contrapeso y sirve para destruir murallas o lanzar proyectiles sobre los muros. Los Trebuchetarius de Teruel cuentan con un haber de cuarenta réplicas de máquinas de máquinas de asedio a tamaño natural, y han participado en multitud de exposiciones sobre este tema siendo un referente a nivel internacional.



Esta es su web:



http://trebuchetarius.googlepages.com/







jueves, 6 de diciembre de 2007

- Cómo mola Muntaner

Gracias a nuestro notable colaborador Micer Karmipoka (un dia de estos habrá que nombrarlo "almogávar del año" o algo así). Os presentamos hoy un estracto de la Batalla de Gagliano extraida directamente de la Crónica de Ramón de Muntaner:





"Ocurrió que tres barones de Francia vinieron a Sicilia en ayuda del rey Carlos, para vengar la muerte de sus parientes, que habían muerto en la guerra de Sicilia en tiempos del señor rey Don Jaime. Estos tres barones traían consigo trescientos caballeros de Francia, todos escogidos, que eran los mejores de Francia, y que eran llamados los «caballeros de la muerte»; y vinieron a Catania con el ánimo y la voluntad que, fuese como fuese, tenían que combatir contra Don Guillem Galceran de Cartellá, conde de Catanzaro, y con Don Blasco de Alagón, que estaban de parte del señor rey de Sicilia. y así lo juraron, de modo que, cuando llegaron a Catania, todo el mundo les llamaba «los caballeros de la muerte», tal como ellos se habían puesto por nombre. ¿Qué os diré? Supieron un día que el conde Galceran y Don Blasco estaban en un castillo de Sicilia llamado Gagliano, y los trescientos caballeros, con mucha gente arreada y otros que quisieron acompañarles, marcháronse a Gagliano. El conde Galceran y Don Blasco, que habían venido a la llanura de Gagliano, lo supieron, y revistaron la gente que tenían, y se encontraron con que no tenían más de doscientos hombres a caballo y alrededor de unos trescientos de a pie, y acordaron, a pesar de todo, presentarles batalla. Al rayar el alba salieron de Gagliano en orden de batalla, sonando nácaras y trompas; y los caballeros de la muerte, al verlos, revisaron igual¬mente cuántos eran, y encontraron que en aquel momen¬to eran más de quinientos hombres de a caballo y muchos de a pie, todo gente buena y de su propio país. Cuando ambas hueste se vieron, los almogávares del conde Galceran y de Don Blasco gritaron: — ¡Despierta, hierro! ¡Despierta! Y todos a la vez golpearon las piedras con los hierros de las lanzas, hasta que cada uno lograba que saltara fue¬go, de modo que parecía que en todo el mundo hubiese luminarias, más aún porque era de madrugada. Los franceses que vieron esto, se maravillaron y preguntaron qué quería decir, y los caballeros que allí estaban y que ya se habían encontrado con los almogávares en Calabria en otros hechos de armas les explicaron que se trataba de una costumbre suya, que siempre que entraban en batalla despertaban los hierros de las lanzas; de manera que dijo el conde de Brenda, que era uno de los condes de Francia: — ¡Dios mío! ¿Esto qué será? Nos hemos encontrado con los demonios, que quienes despiertan al hierro parece que han de herir en el corazón, y me parece que ya hemos topado con lo que íbamos buscando. Y entonces persignóse y encomendóse a Dios, y en orden de batalla arremetieron unos contra otros. El conde Galceran y Don Blasco no quisieron disponer vanguardia ni retaguardia, sino que todos juntos, la caballería por el lado izquierdo y los almogávares a la derecha, atacaron la avanzada de aquéllos en forma tal que parecía que se hundiera el mundo. La batalla fue muy cruel, y los almogávares arremetían con sus dardos haciendo verdaderas diabluras, tanto que, al entrar sobre ellos, más de cien hombres a caballo o perdieron el caballo o murió el caballero. Luego rompieron las lanzas y empezaron a destripar caballos, moviéndose entre ellos como si se pasearan por un hermoso jardín. El conde Galceran y Don Blasco se las emprendieron con las banderas francesas, que las echaron todas por el suelo. Entonces sí que vierais hechos de armas y dar y recibir golpes, que antes, con tan poca gente, jamás hubo tan grande y tan cruel batalla; y esto duró hasta el mediodía, sin que nadie pudiese decir quién llevaba la mejor parte, sino tan sólo por las banderas de los franceses, que fueron todas abatidas, excepto la del conde de Brienne (Gautier), que llevaba él mismo cuando fue muerto su abanderado y la entregó a otro caballero. . . Cuando los catalanes y aragoneses vieron que aquéllos se mantenían tan fuertes, corrió la consigna entre ellos y gritaron: — ¡Aragón! ¡Aragón! Y este grito les enardeció a todos, y atacaron con tanta fuerza que aquello fue la mayor maravilla del mundo, de manera que de los caballeros franceses no quedaron más allá de ochenta. Entonces éstos se subieron a un cerro, y el conde Galceran y Don Blasco arremetieron contra ellos. ¿Qué os diré? Bien puede decirse que se ganaron el nombre que se habían traído desde Francia, llamándose «los caballeros de la muerte», pues todos murieron: los trescientos completos y aun algunos que con ellos es¬taban, pues sólo escaparon cinco hombres de a caballo alforrados, que eran de Catania e iban con ellos como guías, y pudieron huir. Cuando todos estuvieron muertos, las tropas del conde Galceran y de Don Blasco levantaron el campo, y podéis decir que ganaron tanto que fueron ricos para siempre aquellos que estuvieron en la batalla. Y revisaron cuánta gente habían perdido, y encontraron que habían perdido cerca de veinticinco hombres de a caballo y treinta y cuatro hombres de a pie; así que, una vez levantado el campo, alegres y satisfechos entraron en Gagliano e hicieron curar a los heridos. La noticia llegó al señor rey de Sicilia, que estaba en Nicosia, y causó gran placer tanto a él como a los que con él estaban. Cuatro días después de la batalla, el conde Galceran y Don Blasco se corrieron a Paternó y Adernó e hicieron gran presa de franceses que habían venido de Catania al bosque a coger leña y hierba; y había más de doscientos caballeros que habían ido para guardar las acémilas, y todos murieron o fueron presos. . Así que, en aquella ocasión, hubo gran duelo en Catania por la muerte de los caballeros de la muerte y los otros, y asimismo sintieron gran dolor el rey Carlos y el papa, que cuando lo supo dijo: — Pensábamos haber hecho algo y nada hemos hecho, que nos parece que Sicilia tanto la defenderá éste (Federico III) como lo hicieran su padre y su hermano, que por muy joven que sea demostrará a qué casa pertenece. De manera que si no lo cogemos por medios de paz, jamás sacaremos otra cosa que no sea daño." (Muntaner, "Crónica", cap. 191)