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jueves, 20 de agosto de 2026

las viudas de los vencidos

El territorio recién conquistado era un mosaico roto: aldeas sin señores, campos sin dueño, viudas sin protección. Los francos habían caído, pero su mundo seguía allí, esperando ser reconstruido o devorado.

 Deslaur, con una audacia que solo los grandes jefes poseen, reunió a los almogávares y habló con voz firme:

 

—Si queréis tierra, tomadla. Si queréis futuro, creadlo. Casad a vuestros hombres con las viudas de los caballeros francos. Dadles hogar, nombre y protección. Así este país será nuestro, no solo por conquista, sino por sangre.

 

La escena transcurre ante la puerta de una fortaleza En primer plano, la dama francesa, joven y hermosa, vestida con un velo fino y un manto azul pálido, avanza con paso tembloroso. Ella extiende las manos hacia la comitiva almogávar que llega desde el camino polvoriento.

 Entre ellos destaca el capellán tonsurado, con su cruz de madera y mirada grave, que sabe que tiene que cumplir una misión y detrás la mula que porta el cuerpo del caballero muerto, el primer marido cubierto con un paño bordado y una espada sobre el pecho.

 



El almogávar sujeta las riendas con firmeza. Su rostro es tosco, endurecido por la guerra, y su mirada se cruza con la de la viuda: un choque de mundos, de educación y fiereza, de perfume y sudor, de destino impuesto. En su cinto brilla el cuchillo, símbolo de su vida brutal y de su nuevo papel como señor del feudo.

Es una atmósfera de tragedia y transformación, donde la muerte y el deber se funden en un nuevo orden, el de un mundo que muere y otro que nace


lunes, 3 de agosto de 2026

Entre banderas que flamean salvajes

 Entre banderas que flamean salvajes

y el estruendo de muerte que el aire desgarra,

marchan sin tregua los dos almogávares

hacia la gloria que el hierro les labra.



viernes, 16 de mayo de 2025

El latido de Isabel de Segura

“Hija soy de una Estrella, y del tiempo.

En un tiempo mis latidos sonaron en Teruel.

Cuando la villa lucia hermosa, con sus hermosas torres, con sus nueve parroquias…”






domingo, 26 de mayo de 2024

Prisioneros

Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor, sino yo, triste, cuitado, que vivo en esta prisión, que ni sé cuándo es de día, ni cuándo las noches son, sino por una avecilla que me cantaba al albor. Matómela un ballestero; déle Dios mal galardón.