Entre banderas que flamean salvajes
y el estruendo de muerte que el aire desgarra,
marchan sin tregua los dos almogávares
hacia la gloria que el hierro les labra.
Entre banderas que flamean salvajes
y el estruendo de muerte que el aire desgarra,
“Hija soy de una Estrella, y del tiempo.
En un tiempo mis latidos sonaron en Teruel.
Cuando la villa lucia hermosa, con sus hermosas torres, con sus nueve parroquias…”