Entre acero y polvo ríe el almogávar,
que en la noche halla su hogar.
Brinda al cielo con su vino,
pues vivir —aunque duela—
también es conquistar.
“Hija soy de una Estrella, y del tiempo.
En un tiempo mis latidos sonaron en Teruel.
Cuando la villa lucia hermosa, con sus hermosas torres, con sus nueve parroquias…”